viernes, 10 de octubre de 2008

Una historia


Nunca pensé recorrer el camino de la traducción menos de la interpretación ( puesto que soy bastante tímida) pero tampoco nunca me arrepentiré de haber escogido una nueva vida. De niña, como todas, quería ser médico, ja!, sin saber que años más tarde descubriría que soy hematofóbica. Siguiendo mi proceso de crecimiento tanto físico como mental, a los 10 años decidí ser ingeniera química, mi abuelo era el más feliz ya que por fin se le cumpliría el milagro que tanto había añorado; lamentablemente rompí sus sueños al darme cuenta que en matemáticas verdaderamente YO si apestaba. A los 12 sentí que las puertas se me cerraban, tal vez por el simple hecho que mi familia quería una Luz que supiera matemáticas y infelizmente no los iba a complacer; como les decía que por fin encontré algo que realmente era mío, como les decía que quería dedicar mis días a la literatura. Sí, literatura. Desde muy pequeña, mi familia me inculcó el amor a los libros, a la cultura, a las largas horas de literatura en la sala, sin embargo, no iban a permitir que dedicara mi vida a ello. Les dije a mis papas, ellos me apoyaron, sobretodo mi padre quien siempre me ha considerado lo suficiente madura para decidir bien, pero tenía que ser realista y desistir de la idea ; por más que amará leer, en este país no hay las oportunidades para crecer en la literatura , solo unos cuantos tienen ese derecho.
Ya en cuarto de secundaria, caí en el mundo de la lengua, ¿cómo? no sé realmente. Me interese mucho en saber más de las lenguas, no simplemente aprender un idioma, sino todas sus bases, solvencias, culturas. Mi madre me dijo que de niña siempre inventaba idiomas, hasta traduje el himno nacional en un idioma inventado llamado “celepan”. Luego traduje canciones, poemas en muchos más idiomas inventados hasta que por fin conocí el ingles y el finlandés y hasta que por fin postulé a la facultad de lenguas modernas de la Universidad Ricardo Palma ( si no la conoce, se hace llamar “la richi”) , ahí me cambio el pensamiento completamente de la vida, mis días se consolaron con el estudio, ya no sentía el vacío ni el titubeo de fallar. En cada idioma soy diferente, cada idioma me da algo más que palabras ya que así como la vida me da buenos y malos momentos, los idiomas me han dado lo mismo.
Alemán y Chino son mis grandes retos, pero también mis grandes amigos; son celosos, si no los veo o converso con ellos, se vuelven ingratos y rencorosos, por eso nunca puedo osar en dejarlos y desecharlos de mi vida menos de mis días.
Soy muy tímida, realmente lo soy, pero nunca me había conocido en la faceta de interpretar, de actuar como el puente, de fingir ser de palo porque sino también te cae palo. Me gusta seguir reglas, creo que por eso me amolde bien a la interpretación.
Una pequeña historia pero grande en el fondo sobre mi camino a la traducción e actualmente a la interpretación y un cachito de lo que sería nuestro inicio poético alusivo a la traducción:

En el camino de la traducción quiero gritar
Siento miedo y frió en esta tarde gris,
De la penumbra nace la lluvia
Al correr piso la flor, arruino el concierto
De color haciendo polvo una canción
Se consume como un cigarro raspando mi garganta,
Al quemar quiero vivir una lágrima
Mi muerte a mi salvación desvanecerme en
Un sillón
Quiero dormir sobre mi cama
Me invade la fiebre.

Andrea, Luz y Vanesa
* el poema fue inspirado por simples palabras de nuestro camino de traducción.



2 comentarios:

clementine dijo...

Te faltó la parte de morir de gripe ;)

clementine dijo...

Luuuz, el chico de los 2 cursos está entre mis links lloro4